
La luna color ámbar tiembla solitaria en el cielo, los ojos negros del mono la ven suspendida en silencio mientras la noche los acoge cálidamente. El mono siente que algo fuerte nace dentro de él, algo con un significado importante está a punto de suceder. Comienzan a crecer los tambores en su pecho incendiando cada una de sus venas, todos los recuerdos (como breves fragmentos de muchas películas) exhalan de su cuerpo flotando sobre la hierva ante sus ojos cerrados, el mono es envuelto en una melodía llena de nostalgia. La luna llora en sus ojos.
El solo hecho de vivir implica un problema, una resistencia, un peso.
Bajo la luna el mono vive y recuerda, vive y recuerda, y entre ellos, un mar de ideas y posibilidades fluye movido por las esperanzas.
El mono observa con tristeza, ya que sabe que hay algo suyo en el cielo que nunca tendrá.